Ya se que jamás miraran al cielo, como una individualidad que abarque todo su espacio, los que eventualmente me rodearon, este pueblo, el cielo debería caer. Los ecos de las palabras, su vacío que trato de llenar hoy y todos los días y es muy difícil que la satisfacción se acerque siquiera al esfuerzo, el ruido que hago para destruir lo que edificaron sobre el aire, todo eso que implica la cotidianeidad y el tiempo se ve reforzado cuando las almas se apagan, ¡lo puedo sentir!, es mas, la otra vez me paso con una persona que estimaba muchisimo, y simplemente renuncio a su brillo, pero pude sentir en el transcurso de los dias como se iba apagando y yo volvia a quedar dentro de todo esto. Ahora solo queda destruir y volver a edificar capaz de ruidos nuevos, y asi por siempre.
adrian m.
No hay comentarios:
Publicar un comentario